La indiferencia de los feligreses hacia el amor de Jesús es un desafío espiritual que se manifiesta como frialdad o desinterés, a menudo resultado de la rutina, el secularismo , o una fe basada en la costumbre en lugar de una experiencia de encuentro personal . El antídoto a esta apatía exige recuperar el sentido de la compasión y el vínculo relacional con lo trascendente.
Factores que generan la indiferencia
- Secularización y materialismo: La
sociedad actual prioriza el bienestar material y el consumismo,
desplazando a Dios del centro de la vida diaria y reduciendo la religión a
un mero marco cultural.
- Rutina y "cercanía sin pasión": Muchos
feligreses asisten a los templos por costumbre o tradición social. Esto
crea una apatía espiritual donde la persona está presente físicamente,
pero carece de sensibilidad y hambre por las enseñanzas de Jesús .
- Descreimiento del amor: Como
han reflexionado líderes espirituales, la crisis de fe comienza muchas
veces porque las personas ya no creen en el poder transformador del amor ,
viéndolo como una emoción pasajera y no como un estilo de vida .
La perspectiva bíblica y teológica
La Escritura y la tradición católica exhortan a
erradicar la indiferencia, considerándola incluso contraria a la naturaleza de
Dios:
- Lo opuesto al amor: Como
señala la reflexión pastoral, lo contrario al amor no es el odio, sino la
indiferencia, ya que esta anula la existencia y el valor del prójimo .
- El ejemplo de Jesús: En
los Evangelios, Jesús siempre se muestra cercano, sensible y compasivo,
enseñando que no se puede decir que se ama a Dios siendo indiferente al
dolor ajeno . El amor de Dios se conmueve ante la necesidad de la gente .
- El peligro de la tibieza: En pasajes como Apocalipsis 3:15-16, se advierte sobre el peligro de la indiferencia espiritual (la tibieza), indicando que es inaceptable para el corazón de Dios .
Cómo superar esta apatía
- Enamorarse de nuevo: El
antídoto principal es pasar de una fe teórica a una historia personal con
Dios . Esto significa volver a centrarse en el Evangelio y experimentar el
amor de Jesús como una presencia viva y transformadora .
- Compasión activa: La fe
cristiana requiere "jugarse el corazón por los demás". La
generosidad y el servicio al prójimo son la evidencia tangible de que el
amor de Jesús ha calado en el creyente .
- Formación y evangelización:
Fomentar espacios de catequesis que no solo enseñen dogmas, sino
que aviven la conciencia y el cultivo de la vida espiritual .
Los
discípulos piensan “que se las arreglen para encontrar la comida”.
El Papa
Francisco describió la escena de Jesús que enseña “muchas cosas” a la gente y a
los discípulos y que al final se aburren, “porque Jesús decía siempre las misma
cosas”. Y mientras el Señor enseña “con amor y compasión”, quizás comienzan “a
hablar entre ellos”. Al final miran el reloj: “Pero es tarde…”. Y el Papa
citando una vez más al Evangelista Marcos: “Pero Maestro, el lugar está
desierto y ya es tarde; despídelos, de modo que, yéndose por los campos y las
aldeas de los alrededores, puedan comprar de comer”. Prácticamente dicen “que
se arreglen” y que compren ellos el pan. “Pero nosotros estamos seguros –
comentó el Pontífice – de que ellos sabían que tenían pan para sí mismos, y
querían custodiarlo. Es la indiferencia”.
A los
discípulos no les interesaba la gente: le interesaba a Jesús, porque la gente
lo quería. No eran malos, eran indiferentes. No sabían qué cosa era amar. No
sabían qué cosa era la compasión. No sabían qué cosa era la indiferencia.
Tuvieron que pecar, traicionar al Maestro, abandonar al Maestro, para
comprender el núcleo de la compasión y de la misericordia. Y la respuesta de
Jesús es tajante: “Ustedes mismos denles de comer”. Hazte cargo de ellos. Ésta
es la lucha entre la compasión de Jesús y la indiferencia, la indiferencia que
se repite en la historia siempre, siempre… Tanta gente que es buena, no
comprende las necesidades de los demás, no es capaz de compasión. Es gente
buena, tal vez porque no ha entrado el amor de Dios en sus corazones o no lo han
dejado entrar.
Apocalipsis 3:15-16
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni
caliente, te vomitaré de mi boca.
Poema sobre la indiferencia
Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era
socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era
sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío.
Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara
en mi nombre.
—Martin Niemöller






